Futuro Ancestral
Julio 2022
Solve et coagula es un principio alquímico que refiere a la disolución y la coagulación. La labor del alquimista como la del monje en su meditación es eliminar los obstáculos, despejar el espacio para así poder acceder al espíritu y a la conciencia. Ordenar, entrar en ritmo, purificar y limpiar el cuerpo para que la divinidad se sienta en casa. Los dioses, encarnados en plantas, rocas, aguas, animales o formas, son como un rayo fulminante que necesita de un medio físico afín que soporte su corriente.
En la obra de Ricardo Pizarro este principio se encuentra en su propia biografía. En él coexisten mundos que son antagónicos y complementarios, en él habita, como diría Silvia Rivera Cusicanqui, la contradicción de múltiples pasados De una forma mágica, durante años sintió una profunda curiosidad por el arte geométrico, su simetría, substracción y los desciframientos que esconden sus formas. Las figuras que trabajó en los inicios de sus incursiones artísticas funcionaban como una suerte de transcripción del asombro de habitar el mundo como un doble, como hermano gemelo, en un universo biológico de parentescos y simetrías.
– Carolina Castro Jorquera.
Texto de sala
“Futuro Ancestral. Imaginarios de la persistencia”
Solve et coagula es un principio alquímico que refiere a la disolución y la coagulación. La labor del alquimista como la del monje en su meditación es eliminar los obstáculos, despejar el espacio para así poder acceder al espíritu y a la conciencia. Ordenar, entrar en ritmo, purficar y limpiar el cuerpo para que la divinidad se sienta en casa. Los dioses, encarnados en plantas, rocas, aguas, animales o formas, son como un rayo fulminante que necesita de un medio físico afín que soporte su corriente.
En el mundo diaguita la divinidad se manifestaba de diversas maneras, una de las más conocidas son las figuras geométricas pintadas sobre vasijas de greda que siguen una serie de patrones simétricos que tienen su origen en prácticas chamánicas preincaicas. Si bien no es claro el origen del arte diaguita, ni de la cultura diaguita en particular, las investigaciones que se han llevado a cabo durante las últimas décadas arrojan una relación entre las diferentes practicas chamánicas de sudamérica y su universo representacional. La evidencia etnográfica apunta a un arte estrechamente ligado a la sacralidad, sus autores son artistas chamanes, expertos prestidigitadores de imágenes abstractas con un fin que va más allá de la armonía formal. En su mayoría son imágenes obtenidas por medio de un trance alucinógeno, que actúa como estímulo para la creación de un arte visual abstracto, y que según aseguran los expertos cumpliría una misión muy semejante a lo que en occidente denominamos escritura. Sin embargo la cualidad de estos diseños y la insistente búsqueda por parte de los antiguos diaguitas por perfeccionar su simetría, deja entrever, entre otras cosas, su gran voluntad de comunicación con la deidad que esos diseños encarnan.
En la obra de Ricardo Pizarro el principio de solve et coagula se encuentra en su propia biografía. En él coexisten mundos que son antagónicos y complementarios, en él habita, como diría Silvia Rivera Cusicanqui, la contradicción de múltiples pasados. De una forma mágica, durante años sintió una profunda curiosidad por el arte geométrico, su simetría, su abstracción y los desciframientos que esconden sus formas. Las figuras que trabajó en los inicios de sus incursiones artísticas funcionaban como una suerte de transcripción del asombro de habitar el mundo como un doble, como hermano gemelo, en un universo biológico de parentescos y simetrías.
Es por ello que la presente exhibición contiene dos momentos en que el artista realiza acciones biográficas rituales. Ambas ocurren durante la inauguración, generando dos tiempos en una cronología mayor que conforman la construcción de su proceso de autoidentificación como diaguita. En una primera instancia, Ricardo Pizarro permanece en silencio, en posición de meditación, encarnando ese universo gris jaspeado, ch´ixi en palabras de Rivera Cusicanqui, de aquellas entidades indeterminadas, que no son blancas ni negras, son ambas cosas a la vez. En su búsqueda por salir de la disyuntiva paralizante que en él genera esta contradicción identitaria, la práctica de la meditación se presenta como una vía de conexión con el universo sagrado diaguita, como una forma de abrazar su ser colonial y su ser indígena. Más tarde, el artista nos convoca para ser testigos de una suerte de acto funerario, un ritual de disolución de geometrías pasadas que son a la vez quiebre y continuidad con su ser diaguita. La acción, registrada por el realizador audiovisual Marcos Nath, será proyectada en la sala principal.
En la sala contigua, sus obras más recientes, de la serie “Futuro Ancestral”, coagulan un vínculo cultural que va más allá de lo reconocible en términos racionales, y que contiene una suerte de encantamiento. Los antiguos diseños de sus antepasados encuentran una nueva materialidad: bastidores de madera entelados en un material plástico negro, soportan pegatinas de puntos blancos, grises y rojos que construyen de manera lineal las unidades básicas de las cerámicas diaguitas preincaicas, que ampliadas a una escala mayor, provocan una suerte de efecto óptico que nos recuerda los estados de trance de los chamanes. Las obras están complementadas por una composición sonorarealizada por el artista Gerardo Heredia que interpreta la trama de los patrones visuales.
En el presente, la continuidad del mundo diaguita precolonial es algo difusa, por lo que el sentido de autidentificación entre los herederos de su cultura es fundamental. Esta exposición propone imaginar la cultura diaguita contemporánea como una zona de fricción donde se enfrentan los contrarios, en permanente estado de roce y electrificación, donde el pasado puede ser mirado como futuro.
– Carolina Castro Jorquera.
Investigadora y curadora de arte contemporáneo
Técnicas y materialidades en exposición
Performance, papel absorbente dibujado con marcadores en piscina de agua y solventes, dípticos y políptico de telas sintéticas y puntos de plástico.
Video: Marco Nath
Música: Gerardo Heredia